29 de enero de 2017 
Ganímedes, Acuario y Zeus
La historia censurada


Prefacio

Pocas cosas disfruto tanto como descansar a la sombra de mis árboles, cuando ese claro-oscuro solar mece mi alma llamando al juego onírico de un tal Shakespeare, ese: “de una noche de verano”. Paz en estado puro. 

Pero nada es eterno…

A las 16 hs suena mi teléfono y escucho la aguda voz de mi asistente, que nuevamente me reclama. Al margen debo decir, que estando de vacaciones pensé que no me iba a importunar, sobretodo habiendo un océano de por medio, pero no, error de mi parte allí estaba al teléfono. 

Me contó gran parte de sus vacaciones en un resumen de extraña coherencia, entre las noticias me dijo que vio por la televisión Española a un querido amigo de mi más tierna infancia contando una historia muy interesante sobre la Diosa Venus, Narciso y Cupido.

Lo cual me trajo a la memoria una historia que he dejado pendiente en la última columna del año pasado.


Ganímedes, el príncipe Troyano

En Troya la tradición marcaba que los jóvenes varones de linaje real debían ser criados fuera del ámbito materno en el exilio, mayormente en Frigia (hoy Turquía). Si bien Ganímedes, un joven troyano, no era príncipe (para algunos si lo era) debido a su linaje real ostentaba el mismo trato. Su tarea se dividía en entrenar las artes de la guerra, el estudio erudito propio de su clase y pastar los rebaños de su padre (para trabajar la paciencia y la humildad que su cultura exigía en todo noble).




La belleza del joven era popularmente conocida y muy extendida entre su pueblo y los alrededores. Una belleza muy varonil y para nada femenina.

Una tarde llevando a pastar a su rebaño al monte Ida, se le presenta un águila de dimensiones extraordinarias, majestuosa e imponente. El águila le revela su verdadera identidad, que no era otra que la del mismo Dios Zeus, que obnubilado por dicha belleza lo deseaba para sí. Así fue como el rey de los Dioses raptó al joven heleno y fue llevado volando al Monte Olimpo en las garras del águila. 





En la corte fue nombrado copero de los dioses, reemplazando a la diosa Hebe, Diosa de la eterna juventud. Luego fue nombrado Dios de la lluvia, también conocido como el Dios aguador.

En su rol de copero servía ambrosía a las deidades olímpicas, néctar de juventud y poder. 

Como ya intuirán a esta altura Zeus (Júpiter) tomó al joven como su amante, otorgándole la juventud eterna y la guarda personal frente a los celos de otros dioses, sobretodo de Hera (Juno), la esposa de Zeus.

El padre de Ganímedes, Tros, extrañaba y añoraba a su hijo, compadeciéndose de él, Zeus envía a Hermes (mercurio) con dos caballos negros del Olimpo como regalo y compensación por el hijo ausente. Costumbre bastante difundida en la cultura minoico-cretense previa a la instauración del mito.

Podría dar más detalles acerca del mito y de las prácticas religiosas derivadas del mismo, peo sería impropio de este espacio y bastante inconducente a la luz de nuestros fines.


Los Cielos y Ganímedes

El día 7 de enero de 1610, Galileo Galilei descubre tres estrellas fijas entorno a Júpiter y luego de seis días de observación deduce que se tratan de objetos similares a nuestra luna que orbitan alrededor de Júpiter.

Simón Maius disputó ese descubrimiento y bajo la recomendación de Kepler las nombra con el nombre de 3 de los amantes de Júpiter (Zeus), entre ellos Ganímedes. La Ciencia inquisitoria, al igual que hoy, vio con malos ojos dicho nombre y mantuvo el de Júpiter III hasta mediados del siglo XX donde se impuso la denominación kepleriana.





Este es Ganímedes el satélite, fruto de lo nombrado por la humanidad, pero debo decir que Zeus vio más lejos y también más ambicioso.

Ganímedes fue ascendido al castro celestial para ser perpetuado por la eternidad y así toda la humanidad podría admirar la belleza de su amante. Y así fue como el onceavo signo llegó a la cúpula celeste, el signo de acuario, el aguador. Naciendo así la constelación de Acuario.







Acuario, Ganímedes y la carta

Sobre acuario hablaremos cuando cumpla con mi promesa de escribir sobre el año por venir.

Sobre la luna Ganímedes debo decir que su aspectación en la carta puede tomar cuatro posiciones de relevancia, como toda luna.

Dichas posiciones son la naciente (detrás de Júpiter), la menguante y la creciente (a los lados) y la llena o plena (frente al gigante celeste); todo esto detallado desde la óptica de la tierra.

En la carta la posición nueva manifiesta la pasividad frente a la vida, “el dejarse llevar”, pero en el sentido más placentero del término, trae vocaciones artísticas no cultivadas o innatas, a la persona.

La posición creciente otorga la capacidad de embellecer el obrar, es el servicio con galanura o “Charme” diría el Maestro del fin del Mundo.

La posición menguante trae cierta amargura por poseer dotes y capacidad estética pero no ser lo suficientemente reconocida o cierto deseo de poseer posiciones más destacadas de las que se posee. Siempre en relación a la potencia estética latente.

Y la posición plena (o llena), es la manifestación de la belleza creativa en su forma más viril, el plasmar belleza en lo obrado y la manifestación también plena, de la propia belleza.


Lo esotérico, la verdad y su manifestación

Me apena el reduccionismo de ciertas escuelas astrológicas al hecho de que esta historia de amor se dé entre dos hombres a una simple reivindicación de libertad amatoria. Esta historia nos muestra la naturalidad de las relaciones entre los antiguos antes de que la inquisición moralista arrasara con la verdad. Esas escuelas cientificistas y New Age (una verdadera antigüedad a esta altura del devenir) rinden culto a las secuelas de la moralina imperante sin descubrir la naturalidad con que la tradición vive.

No puedo ahondar en el secreto detrás de Ganímedes pero sí puedo decir que la Verdad estando a la mano del creyente es más próxima que su propia respiración, mas es de una profundidad inusitada e inaudita y que sólo puede ser revelada por un verdadero Maestro. 
Gabo Abad. Astrólogo y Futurista. 



9 de enero de 17
El año por venir


Cuanta felicidad traían, en mis años mozos, los comienzos de año. Era habitual sentarme a escribir sobre las apreciaciones de eso llamado “astrología científica”, que en esa época estaba en pleno auge. Hoy, ya en mi calmada ancianidad, leo los artículos de colegas, muchos muy prestigiosos y veo que hay tendencias que nacieron en mi juventud que se han acentuado. Por extraño que parezca, también han innovado trayendo un sinfín de cuestiones inexplicables y exógenas a la tradición.


Los caldeos y la serie planetaria

Se acuerdan cuando escribía que: “La astrología es una ciencia menor que forma parte de la gran ciencia sagrada de la Cosmología. Los grandes maestros de la Cosmología han ido desapareciendo aunque debo confesarles que hace unos años me he enterado que hay uno vivo y que aún acepta discípulos, es el Gran Maestre del Sur del mundo y gracias al cual me he visto beneficiado de su sapiencia y conocimiento.” Bueno, hacia allí vamos.

Los Caldeos eran grandes cultores de la cosmología y descubrieron lo que hoy llamamos la “serie planetaria”, que no es otra cosa que una sucesión de energías planetarias que activan ciertas raíces del Árbol de la vida llamadas “Cadenas helíacas” (ver Anima Mundi del Cristo Total. Ed. Panis Angelorum. Msñ. Claudio  Páleka)

La serie Planetaria, serie caldea o serie ptolomeica, no es otra que la concatenación de las 7 fuerzas planetarias primarias, que son: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna.

La astrología contemporánea o cientificista menosprecia este antiguo saber parcializando



 así todo interpretación astrológica posible.

El 2017 estará gobernado por “Venus” y cómo dijimos en nuestro anterior artículo nos ofrecerá un ritmo basado en la cifra 1. Esta cadena regente del año tiñe toda interacción cósmico-planetaria de femineidad y natividad (en este caso). Dejarla de lado empobrecería toda predicción.


Venus y lo oculto

El hermano Venus, o la hermana más propiamente dicho, dotará al año de femineidad, natividad, creatividad y de lo oculto. Pasaron los días de solaridad para dar paso a la voluptuosa femineidad venusina. Es un año donde la gesta y la misión darán lugar a la nueva inocencia y a la natividad. Dotará de un encantador brillo plateado a las doradas gestas dejadas por el hermano Sol.

Como ya hemos visto, esto generará la manifestación de las dos caras de esta energía. La natural que lleva a la creatividad, al nacimiento, al emerger de lo oculto a la luz de la conciencia y a la declinante o antinatural: la lujuriosa expansión de una líbido desenfrenada más asociada a la cantidad que a la calidad.


Comienzo del año astral

Debemos dejar bien claro que el año astrológico comenzará el 20 de marzo a las 07:28hs (para Argentina y Uruguay, UTC 10:28hs) con el equinoccio de otoño para el hemisferio sur y con el de primavera para el hemisferio norte, dando nacimiento al primer signo del arco zodiacal: “Aries”, el alfaque se posará en la doceava casa astral el omega.

Como nos enseña la tradición; las casas astrológicas se unen a los signos según el lugar geográfico en donde se encuentran en el momento en que ocurre el equinoccio. Por lo tanto lo dicho en el párrafo precedente es válido para la Argentina, Uruguay y todos los países con un UTC (tiempo universal coordinado) de -3 hs. Para otras regiones, como por ejemplo España, se encontrará al equinoccio con Aries en la casa X.


Venus, el sol y la luna

Cuando llega la noche del año viejo, la solaridad se viste de plata y la hermana luna nos recuerda la maternal belleza del creador, siendo el emblema perfecto del año por venir. No sólo refleja la Luz sino que la amplifica y complementa.

¡Lo sé! Parece contradictorio, pero no lo es.

El 2016 nos ha traído la batalla final, la gesta dorada, la fiesta perfecta. Los heridos que ha dejado esa epopeya se han mantenido en pie, porque el hermano Sol no permitió que quien fue herido por la justa gesta cayera en el campo de batalla.

Fue un año sin manchas solares, fue un año en que la solaridad protegió al justo, al bueno y al humilde.

La Madre cósmica ha cobijado al grano de arena, que habiendo sobrevivido bajo el cobijo del sol, sólo ve oscuridad en su entorno sin percatarse que se encuentra en la matriz primigenia, que cual Madreperla gestó en coraza protectora para el año que pasó. La perla así gestada, el emblema de la unión del hermano sol y la hermana luna, acrisolada maternalmente, es una  coraza liberadora del ser y una esperanza puesta en lo que está por venir. Ahora Venus nos parirá, la Luna será la partera y la criatura así nacida será plena de inocencia, no la original sino una nueva. Saldremos de la matriz protectora de la Madreperla a una nueva vida. 

Pero la luna negra, la mala madre, intentará influir en esta aspectación como lo ha hecho el año anterior. Recuerden que ella odia a la progenie de Eva y buscará hacer lo necesario para pervertir el feliz nacimiento.

Venus traerá de las profundidades aquello que deberá salir a la luz, que ya no será la solar, siempre enjuiciante y altiva, sino una luz tierna plena de misericordia que deberemos aprovechar, ya que no volverá a sentirse hasta dentro de muchos años.

Año de materna protección pero en el cual deberemos tener especial cuidado, estar expectantes y siempre alertas, ya que los primeros pasos suelen producir caídas. Siempre persistentes tendremos que ponernos de pie y seguir adelante.

¡Feliz primeros pasos de este año pleno de encantador glamour venusino!
Gabo Abad. Astrólogo y Futurista



Un final feliz
28-12-2016

Más y más agradecimientos

Hace unos días, ya de vacaciones, mi “amado” asistente me llama para preguntar si no pensaba escribir para fin de año, le respondí que tal vez en el otoño austral vuelva a escribir algo, lo cual le provocó un fastidio importante, a tal punto que esa tontera sagitariana se borró de su rostro y tronando dijo: “Hay mucha gente esperando su columna”, casi conllevando un reto, y le dije que mi columna no era tan trascendente como para que alguien la esperara. 

Grave error de mi parte, me visitó computadora en mano y me paseó por una infinidad de fotos y comentarios de un sitio llamado “Facebook”. Me mostró un montón de gente linda, y atrevida, vestida de animales (pronto honraré dicha situación con un artículo sobre la animalidad y la astrología) y me señaló a una señorita joven con collar canino (no me atreví a preguntar) que exigía una columna de mi parte, o sea que tengo una fan, a esa cánida, o felina, llamada Cristina mi gratitud. Por otro lado sé que tengo otra seguidora en la tierra de oriente, La sacerdotisa del Sur del Mundo me contó que espera ávida mis humildes artículos, a esa belleza oriental, Nadia, si no me equivoco así se llama y de la cual mi asistente me ha mostrado varias de sus fotos en Facebook, ah! Si volviera a ser joven… Cuanta belleza exuda la faz rioplatense. 

A ellas, mis fans, va dedicada esta columna. 

Los Cielos y el Calendario

Hoy, en el día de los Santos inocentes y habiendo pasado el solsticio de verano, la luz se expande, se posa en todo, el verano en el hemisferio sur se desarrolla, húmedo y moderado, calmado y solemne, muy alejado de las estridencias de otros años. 

El 2016 nos ha agotado, todo es cansancio y para rematarlo las Gemínidas nos arrollaron con todo su maremágnum psíquico. La familia biológica nos desborda, los amigos nos saturan, el mundo nos atropella con su frenesí y no hay descanso.

Creemos firmemente que ya ha terminado pero, para la astrología primigenia es la antesala del fin, aún nos queda un trimestre del año gobernado por el hermano Sol antes de que decline su poder ante la voluptuosa Venus.Sí, voluptuosa: femenina, húmeda y excitante, sólo maternalizada por la influencia lunar que la matizará este año.

Nuestra astrología, que no sólo es occidental sino universal, se asienta en el Astro Rey, el Sol, siendo la sublimación de todo ritmo astral conocido; mientras que en China, Japón y otros países de la región, se ha desarrollado una astrología basada en la lunaridad  matizada con algo de jupiterianismo.

Así la solaridad define acciones anuales por planeta, cuyos influjos van de otoño en otoño (hemisferio sur), tal cual como ya hemos visto en el año en danza, que está presidido por el Sol. Para la astrología china, cada año está presidido por un signo de su zodíaco y regido por las reglas que le son propias.

¿A qué viene esta engorrosa comparación?

Hace unos días he leído que una joven colega, fruto de la mixtura de saberes de esta época y con muy baja formación en la tradición, acertó a decir que el año 2017 era el año de libra. Este grave error de concepto culminó con una tirada en vivo de Tarot para cada signo. Hemos llegado al fondo de nuestro noble arte y nadie se ha percatado del hecho.
Es gravísimo fomentar la creencia de que un signo en particular influirá a todo un año, dentro del esquema solar que ostenta nuestra astrología milenaria. Sobretodo explicando dicha influencia debida a la posición del júpiter, ¡Increíble!

Un nuevo año

El 2017 nos ofrece un ritmo basado en la cifra 1,“el inicio” o mejor dicho el re-inicio. El final planteado en el 2016, ese omega insidioso e implacable da lugar a un nuevo alfa, un nuevo comienzo de un ciclo vital muy particular, extravagante pero centrado, expansivo pero medido, innovador pero tradicional. La femeneidad astral se conjuga, venus y luna, generando una madre que nos amamantará para que crezcamos fuertes, templándonos el carácter y poniéndonos a prueba para que seamos conscientes de nosotros mismos y de nuestro lugar.

El Sol se despide

El Sol desea dejar paso a su hermano Venus, radiante y orgulloso como siempre, desea retirarse y guardarse en la matriz cósmica de Venus.

El Sol nos ha cocido a llama batiente, nos ha reducido a cenizas de pura blancura y ahora cede su producto a venus para que en su útero cósmico nos geste nuevamente. Su humedad y temple nos re-unirá en la soledad del vientre materno para que la partera luna nos traiga a la Luz en una de las más oscuras noches de nuestra existencia.

Ella, la luna en su ritmo 31, nos parirá como morada de la Madre primigenia que es. Traerá el recuerdo de lo que fuimos (y quemamos con el hermano sol) para transmutarlo en un nuevo ser, ni mejor ni peor, distinto, al cual deberemos descubrir. Época en donde los frutos, los hijos y la creatividad serán el centro de nuestra realización. Para aquellos que practican el noble arte de la Arquitectura Sagrada (Feng Shui, etc), es el castro a proteger, fortalecer y expandir.


Epitafio

Qué triste es escuchar a la siempre amarillista astrología actual, siempre buscando impactar desde lo discursivo. Armando un show de entretenimiento vacuo, ha despojado a la sagrada ciencia del cosmos de su mística ancestral. En algún momento le dedicaré unas líneas más a esta aberrante pseudociencia y sus manifestaciones.

La promesa

Pronto comenzaré un ciclo de publicaciones con artículos específicos sobre cada signo, y hablaremos en particular de lo que nos deparan los astros para cada uno de ellos en este 2017.

Mis mejores deseos para todo el arco zodiacal en este año que se inicia y a todos mis lectores en especial, pero en particular a esas encantadoras jovencitas: Cristina y Nadia. 

Gabo Abad. Astrólogo y Futurista.



Lluvia de estrellas: las Gemínidas





La bóveda celeste late al ritmo frenético de lasGemínidas, su mercurial aceleración conjura una vertiginosa danza estelar que nos impondrá la neurosis cósmica que se ha acumulado durante nuestro arrasador 2016.

Entrarán en escena cerca del 6 de diciembre y se hallarán en su punto máximo de frenesí entre el 12 y el 14 de diciembre.

Las Gemínidas son, de entre las lluvias de estrellas, las más enigmáticas. Poco se conoce de su origen y de la caprichosa actitud que han tomado en las últimas décadas, me refiero a que ha aumentado su potencia y velocidad con el correr de los años.
Aparentemente el origen más plausible de esta lluvia, es un planetoide muerto llamado Phaethon. Esta teoría dice que el asteroide, que no desarrolla cola al acercarse al sol, es degastado por el astro rey y estos desprendimientos serían la fuente de esta peculiar lluvia. Todo este teorizar tan cientificista me obliga a relacionarlo con la mitología Grecorromana.


Phaethon, Apolo y Zeus.

Phaethon alardeaba con sus amigos de que su padre era el dios-sol Apolo y nieto de Zeus (Júpiter). Éstos se resistían a creerlo lo cual enojó a Phaethon que terminó acudiendo a su padre Apolo, quien juró por el río Estigia darle lo que pidiera. 

Phaethon quiso conducir su ígneo carruaje (el sol) durante un día. Apolo intentó disuadirle, Phaethon mantuvo su postura. Cuando llegó el día, Phaethon estaba al mando del carro de fuego y ante la primera maniobra entró en pánico y perdió el control de los caballos blancos que tiraban del carro. Primero giró demasiado alto, de forma que la tierra se enfrió. Luego bajó demasiado, y la vegetación se secó y ardió. Phaethon convirtió accidentalmente en desierto la mayor parte de África.

Finalmente, Zeus fue obligado a intervenir golpeando el carro desbocado con un rayo para pararlo, y Phaethon cayó, ahogándose lentamente en el río Erídano (actualmente Po). Su amigo Cicno se apenó tanto de haber sido el instigador del hecho que deviniera en tragedia, que los dioses lo convirtieron en cisne. Sus hermanas, las helíades, también se apenaron y fueron transformadas en alisos o álamos, según Ovidio, convirtiéndose sus lágrimas en ámbar. Pero la muerte de este Dios no fue instantánea, sigue muriendo en el fondo del río por eso sus hermanas lo siguen llorando a la orilla de su lecho.

Muriendo eternamente hace que su cuerpo se degrade lentamente y en su juvenil capricho sigue culpando a su abuelo por su terrible destino, incapaz de reflexionar va viendo enfriarse su cuerpo, otrora llama del Dios Apolo, en la soledad de las aguas profundas.


La teoría, el mito y la astrología antigua.

Es imposible no correlacionar al mito y la teoría astronómica.

Cuando el asteroide se acerca al astro sol se degrada y los fragmentos viajan orientándose a la tierra, estas saetas se hallan cargadas de una energía primitiva típica del lado oscuro de géminis “la frustración generada por la vanagloria no satisfecha”.

Phaethon es una criatura solar, degradada y envejecida, muy alejada de la jovial presencia de su padre y que por renuncia astral, (ver nuestro artículo sobre el tema) se transforma en una criatura fría envejecida y envilecida por lo odio y rencor.

Esta lluvia traerá una fuerte influencia a los signos duales de la rueda celeste (aquí no nos referimos a los signos mutables o dobles como la astrología exotérica lo entiende sino a los que siguen), que son: Géminis, Cáncer, Libra, Sagitario y Piscis. 

Las Gemínidas afectarán a todo el arco zodiacal pero en especial a los signos duales. La cualidad de la influencia será del tipo disociativa, separativa y siempre geminianamente neurótica. Los opuestos constitutivos de los signos duales se verán separados.

Como en la historia de Phaethon, la peor parte la llevarán Sagitario y Piscis que poseen como regente a júpiter, al cual su joven nieto orientó todo su rencor.

Este movimiento es una verdadera disociación de los opuestos, es un triunfo de la dualidad que lacera lo más íntimo del ser y como toda disociación implica, siempre, una gran cuota de violencia, ya que lo que la naturaleza parió unido las Gemínidas lo separarán por un tiempo.

Un claro ejemplo, y tal vez el más terrible que pueda dar, es sagitario. Nuestros afables nativos de sagitario, siempre felices y alegres, tan entusiastas y expansivos que a veces rayan la forma más absurda de tontera, serán profundamente afectados. Originalmente el signo de sagitario era simbolizado por un centauro (mitad superior hombre, mitad inferior caballo) con su arco apuntando a los cielos y con su parte animal, que poseía un falo, apuntando a la tierra. Luego de siglos de inculto moralismo esta última característica fue borrada de la imagen. 

¿Por qué semejante representación?
El centauro primigenio, Quirón, fue el discípulo médico de Zeus (Júpiter) y uno de los pocos centauros que no se dedicaba al secuestro de doncellas con fines ya conocidos y a la matanza y barbarie típica de su especie. Por ello Quirón fue elegido para representar al signo del rey del zodíaco. Sagitario posee la dualidad del hombre espiritual elevado y del bárbaro proclive a los excesos, especialmente los relacionados a la lujuria y la gula, de los cuales posee un amplio y variado magisterio.

Las Gemínidas escindirán estos dos polos mostrando lo mejor y lo peor del signo, pero a la vez, en plena simultaneidad. Esta ciclotimia típica de géminis (opuesto astrológico a sagitario) no es natural del centauro generándole dolores internos y externos terribles, dolores de parto, parto que no traerá nada bueno a la luz.

Aquellos sagitarianos con grandes responsabilidades, o lo que en astrología se conoce como “coronados” (no confundir con el término alquímico) sumarán al propio dolor el de su progenie (como le ha ocurrido a Quirón, padre de todos los centauros), entendiendo por progenie a aquellos que dependen de él o están bajo su órbita.


Dato curioso

Robert Louis Stevenson, maravilloso y prolífico escritor escocés,  dio a luz bajo el signo de sagitario y en plena lluvia de las Gemínidas, una de sus novelas más populares: “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”
No voy a entrar en detalles pero, si quieren saber más de los efectos de la escisión, espero que urgen en la historia original de Stevenson.


¿Cómo afectará esto a los otros signos duales?

Géminis: será el único signo que resplandecerá con las Gemínidas, ya que la energía de esta lluvia los bañará de su propia energía natural, estando acostumbrados a nadar en mares de ciclotimia extrema, neurosis y murmuraciones, no zozobrarán sino que brillarán intensamente ante la locura circundante del resto del zodíaco. Será bueno aproximarse a ellos en estos tiempos, saben lo que se requiere para sobrevivir en esta terrible gesta psico-espiritual.

Cáncer: A los cangrejos los enfrentará a sus dos personalidades, el maternal soñador que no conoce de límites y la criatura herida en su ego por no ser lo que desea ser. Incapaz de moverse en otro sentido que no sea el lateral (ni de frente, ni para atrás, siempre de costado), se verá ladeado por su “yo” sin lugar a dónde huir. No huya céntrese en quién es y no en quien quiere ser. Si es una persona espiritual sabrá que hacer.

Libra: contrariamente a lo que la mayoría de los opinadores seriales de lo astrológico dicen, libra expresa un permanente desequilibrio, necesario para subsistir y crecer. Las dos personalidades de libra se separarán generando inmovilidad en la balanza cósmica de la esfera celeste. La inmovilidad desquiciará a los librianos y buscarán agresivamente que algo los movilice. Paz y paciencia, pronto pasará.

Sagitario: ya hemos dicho demasiado de los centauros, sólo tengan en cuenta cuidar sus hígados y su sueño. Y recuerden siempre que Saturno, el austero místico padre del tiempo, siempre los equilibra.

Piscis: El signo de la superación, la resurrección permanente y el Tao cósmico, sentirá morirse lentamente, abatido y sin fuerzas. Verá a sus sueños como algo lejano inalcanzable.  Recuerden que las Gemínidas los harán sentir lo que sintió Phaethon, esta vez será una ilusión y se verán librados en poco tiempo de este mal. Resistan.


¿Y el resto del Zodíaco?

Aries: Furia, furia y más furia, poca paciencia. Pero poseerá una gran lucidez, déjese llevar por las calmas aguas del devenir. Cuídense de las sirenas del mundo.

Tauro: su proximidad a géminis lo protegerá, intente evitar los pensamientos obsesivos (ideas rumiantes).

Leo: No se desespere habrá tiempo para todo, no se sobrecargue, la aceleración de las Gemínidas lo agotarán.

Virgo: sabe que tiene que hacer algo, sus manos arderán por dar nacimiento a algo nuevo, pero espere a épocas más favorables.

Escorpio: los arácnidos de los cielos, buscarán una presa en quien inyectar su veneno que, en bajas dosis, puede ser uno de los mejores medicamentos. En esta época intentarán inocular sin límites a lo que los rodea. Cuiden sus lenguas que no es otra cosa que su aguijón más preciso.

Capricornio: los vientos de las Gemínidas intentarán dispersarlo pero si se mantiene apegado a su rutina sobrevivirá sin mayores daños. Al rey del tiempo se le intentará robar su presente apuntándolo con su pasado.

Acuario: el fluir de las aguas se verá potenciado por los aires de las Gemínidas, brillarán con un virginal erotismo pero actuarán bajo el capricho del “Yo quiero”.

Recuerden, mis apreciados lectores, que la influencia de las lluvias de estrellas es puntual y no se conjuga fácilmente con las aspectaciones astrológicas que maneja la pseudociencia mundana de lo que hoy conocemos como astrología.

Su mayor manifestación e influencia será el día 13 y 14 de diciembre, estas palabras se refieren a esos días pero la acción de las Gemínidas se harán sentir desde el día 6 hasta el 18 del mismo mes.




Según Heráclito: “El devenir no es irracional, caótico, ya que se realiza de acuerdo con ciertas leyes y proporciones. Este Logos es el mismo para todo y ninguno de los dioses ni de los hombres lo hizo, sino que era y es y será fuego siempre viviente, encendiéndose según medida y apagándose según medida.”

No temamos, siempre todo es por algo, la témpora de verano (hemisferio sur) nos traerá gratas noticias.

Gabo Abad. Astrólogo y Futurista

Introducción a: 
“El Amor en las Esferas Celestes”
Segunda entrega


Agradecimiento
Ayer un amigo se contacta conmigo y me cuenta que Estela (llamémosla así ya que no le gusta ser nombrada fuera de su “audición”, o “programa” como se dice hoy en día), gran divulgadora de la Astrología exotérica, ha leído nuestro artículo y ha hecho un comentario elogioso sobre mi humilde arte a sus muchos alumnos. Primeramente solo puedo pensar en la gratitud a su persona y luego contarle y contarles que este espacio no es fruto de algún escaso mérito que tal vez posea, sino es un espacio de construcción colectiva que Gracias a + MEM o.m es posible, ya que la amplitud de la Obra que me ha sacado del retiro tiene como límite sólo la misma inmensidad. 
Estela querida, mi humilde gratitud, a esa joven de mi edad que extiende tan bello arte.

El soplo elemental
Recordarán que hablamos de los tres ejes o soplos que componen los análisis llamados sinastrías.
Y cito textualmente: “Hay tres ejes (o soplos) de análisis de una carta comparativa: el elemental (tierra, agua, fuego y aire), el natural (energía predominante Masculina, Femenina, Neutra – Ying y Yang, etc) y la posicional (oposición, conjunción, trígono, etc)”.

Hoy me dedicaré al soplo elemental o al llamado elementario.
Para la Astrología tradicional, hay cuatro elementos: Fuego, tierra, aire y agua, y cuatro cualidades (que antes no hemos nombrado): seco, húmedo, frío o caliente.





Los cuatro elementos generan lo que se conoce como la cruz elemental, asimismo las cualidades generan otra cruz, que al superponerse para generar el octaedro mistico-elemental.
La Astrología toma esto de la Cosmología, su Ciencia Madre, que a su vez lo toma de la Alquimia, tema que me supera ampliamente. Quien quiera profundizar en este tema le recomiendo contacte al Alquimista, el Rabí del sur del mundo.




Para nuestros humildes fines, llamaremos a esta conjunción estrella elemental de ocho puntas u octaedro elemental.

A modo ilustrativo veamos como en la iconografía clásica se observan estas formas. El siguiente ícono de la Virgen en su advocación de la “Zarza Ardiente” nos muestra estas potencias en su forma criaturizada.





El elementario astral

Cada carta astral, tenga el objeto de análisis que tenga, posee un elementario como fruto de los posicionamientos de los distintos astros en la rueda celeste.
Ejemplo: Un niño varón, nacido el 1 de diciembre de 1986 a las 18:40 en la Ciudad de Buenos Aires Argentina, su carta arrojará una dominancia acuosa, con mucho fuego y escaso o nulo aire y tierra. Este hombre poseerá una personalidad húmeda, nutritiva y cálida en conjunción con el regente de su signo: júpiter, cuyo fuego no es quemante (a menos que truene), es húmedo, móvil y expansivo.
Otro ejemplo podría ser una joven del 3 de mayo nacida en la ciudad Uruguaya de Montevideo a las 09:15 hs, durante el año 1982. Esta jovencita no posee fuego en su elementario, tiene poca tierra y mucho de aire y agua. Su naturaleza será húmeda, móvil y claramente fría. Casi en empatía con su regente venus.

Un día soleado de verano del 2003, la joven se encuentra de vacaciones en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires y coincide en esas paradisíacas playas con el joven del primer ejemplo. Oh! Que recuerdos, perdón por la digresión pero en el 56 lo más granado de la astrología del momento se reunía en esos parajes, para nosotros fue un adelanto de los lisérgicos 70´s, que suerte para mi prontuario amoroso que la memoria sea tan frágil.
Retomando, este encuentro impacta en los cielos con fecha y hora 6 de febrero a las 00:30 hs (aproximadamente), momento ni húmedo, ni seco, ni frío ni cálido, justamente neutro y equilibrado.
La carta del encuentro generará un espacio propicio ya que no alterará de manera alguna lo que cada uno trae. Un espacio cargado de algún elemento o cualidad podría beneficiar o condenar la relación.

Analicemos lo que tenemos: ambos poca tierra y mucha agua, él mucho fuego y ella poco, el poco aire y ella mucho.
A grande rasgos y muy superficialmente podemos decir que a esta pareja le costará concretar y poner los pies sobre la tierra (ya que carecen de ella) y habrá mucha agua por ello mucho sentimiento a flor de piel, mucho drama no necesariamente pasional, ya que él aporta el fuego-pasión a la relación pero ella lo enfría logrando en la intimidad y en lo vincular un equilibrio ligeramente inestable ya que él la considerará indiferente y ella a él lo sentirá muy absorbente.
Por otro lado ella volará por los aires hacia un horizonte claro, concreto y bien programado; mientras el disperso en los fragores de su fuego saltará de una situación a otra sin solución de continuidad.

Queridos lectores observen como algo tan básico como este análisis cuanto aporta, tan sólo aspectando un eje de la sinastría.



La segunda rueda, la cabalística nos diría como equilibrarlos y la tercera revelaría la forma final de ese amor de pareja, final en el sentido de sublimación.

Para la próxima entrega veremos la interacción de un eje secundario: Venus.

Pronto los cielos nos contarán más sobre el amor astrológico que nos depara este mundo de las sinastrías.
Gabo Abad. Astrólogo y Futurista






Introducción a: 
“El Amor en las Esferas Celestes”
Primera entrega

Descargo
Pocas cosas en mi vida han sido tan profundamente tortuosas como mi asistente sagitariano, es difícil, terco y muy complejo. Siempre llevado por los vientos jupiterianos más proclives al dantesco furor de lo masivo que al fino arte de lo íntimo y personal.

Debo agradecer siempre a ella, la Sacerdotisa del Sur del Mundo, por tan grato compañero de ruta, cosa que queda compensada ampliamente por su guía, amparo siempre cobijante y comprensivo. 

Este asistente mío, hace ya un tiempo, que insiste en que nunca hablo del amor y los sentimientos según los astros, en esos instantes mi moral queda aniquilada y mi esperanza en la humanidad se pierde, por gracia divina mi esperanza en Él sigue intacta.

Estaba apaciblemente trabajando en unas hermosas líneas sobre una lluvia de estrellas doble las Androméidas y las Leónidas. Pero mi joven asistente, siempre atento a los tabloides, me acerca un artículo de un prestigioso colega, al cual no voy a citar. Al leerlo, mi angustia y mi tristeza se vieron multiplicadas sólo con ver el título: “Cómo se enamora cada signo”, he sido testigo del reduccionismo más atroz, lo que fue un arte Elevado, un arte Sagrado y motivo de la mejor ponderación, reducido a un comentario de feria. ¡Qué dirían los grandes maestros de este noble arte, que diría: Manilus, Ptolomeo, Hermes Trimegisto o el Rabí del Sur del Mundo!

Aunque debo aceptar, muy a regañadientes y para ser justo, que me ayuda como disparador de estas líneas. Sí, puedo afirmar que por culpa de él se perderán el artículo de las lluvias gemelas pero no esta introducción a “el Amor en las Esferas Celestes”.


Los tres vectores o los tres soplos

El análisis de las cartas de dos personas, instituciones, situaciones, criaturas o combinaciones de los anteriores es una práctica muy antigua que deviene en una conclusión de compatibilidad entre las partes, esto es llamado hoy en día: “Sinastría”

Hay tres ejes (o soplos) de análisis de una carta comparativa: el elemental (tierra, agua, fuego y aire), el natural (energía predominante Masculina, femenina, neutra – Ying y Yang, etc) y la posicional (oposición, conjunción, trígono, etc).

Si deseamos saber el grado de compatibilidad (como dice hoy la corriente cientificista de la astrología) o la estrella (como revela la tradición) de una relación en cuanto al perfil amoroso de dos personas (también aplicable a los otros casos), analizamos la posición del planeta regente de cada signo perteneciente a cada sujeto, la posición de venus y de las casas III, VII y VIII, como información complementaria de lo antes dicho.

Pero esto atañe solamente a la primer gran rueda de la astrología (ver nuestro artículo del 08-07-2015, “Aproximación a las esferas celestes”), esto sería una sinastría simple o de primer grado. 

Hay dos ruedas que no suelen ser analizadas, a veces por impericia, desidia o por simple desconocimiento. Me refiero a la Rueda Cabalística y la Rueda Mística.

La Rueda cabalística nos otorga una sinastría trascendente o de segundo grado y la Rueda Mística, a su vez otorga una sinastría de revelación o de tercer grado.

Las tres ruedas giran para formar la gran esfera celeste, la verdadera sinastría, o más bien su forma completa, es la superposición tridimensional de estas esferas. El choque de estos mundos (esferas) da como resultante una tercer esfera plena de conjunciones y oposiciones, algunas serán complementarias, otras se anularán y habrá un tercer grupo de interacciones que generará tensión (no en cuanto a lo tirante, sino más bien de naturaleza eléctrica tipo chispa, que genera empuje, un tropismo bioactivo, movimiento).

El llamativo que si analizamos el fruto de esa relación espejada en un hijo, vemos una profunda similitud entre las esferas que componen la sinastría y la del hijo, a esto llamaremos herencia astral.

En próximas entregas veremos cada punto en detalle pero hoy me contentaré con dejarles más interrogantes que respuestas como puntapié de nuestro tema en cuestión.
Gabo Abad. Astrólogo y Futurista 





Noviembre 2016
Los asteroides
Especial de Juno

Las fuerzas cósmicas poseen potencias, cualidades, formas y modalidades diferentes, propias de cada una de las tribus celestes a la que pertenecen. No se manifiesta de igual manera (dicha modalidad) para: los siete espíritus planetarios, los espíritus extra-cadena, las lunas planetarias, los cometas, las estrellas fijas o los asteroides.

Hoy me dedicaré a hablar de los asteroides en general y de Juno en particular. A estas extraordinarias criaturas les hemos dado poca cabida en nuestros encuentros virtuales, cuestión que intentaré comenzar a reparar en estas líneas.

Las esferas celestes han manifestado a muchos tipos distintos de hijos, los más potentes son los espíritus planetarios, los centros helíacos de las cadenas del devenir cósmico, luego les siguen en potencia las estrellas fijas y los cometas (de acción breve y aguda); luego se observa que mucho más potente en el tiempo y perdurabilidad que las lunas son los asteroides. 


Cuatro diosas y un centauro

Dentro de los asteroides de relevancia están: Juno, Vesta, Ceres y Palas Atenea, más conocidas como las cuatro diosas y el siempre humilde pero potente centauro, Kirón.

Cada una de estas potencias celestes se manifiesta en la carta astral de la siguiente manera:

Juno: Está relacionada con las asociaciones, sociedades, etc. En particular con el matrimonio. Abarca desde la situación del tipo de pareja que nos atraerá hasta el tipo de pareja que atraeremos. También se relaciona con aquello que nos vincula.

Vesta: representa la orientación y modalidad de la potencia creativa que poseemos y como la manifestamos. Este asteroide marca nuestra inclinación a tal o cual cadena helíaca.

Ceres: es el amor incondicional y el amparo de otro, según el signo en que anide será la modalidad en que se manifieste. Es quien rige el amor parenteral y las separaciones físicas de lo amado.

Palas Atenea: La lucidez psíquica, la capacidad de resolver problemas, es la inteligencia objetiva. Palas es el estratega interno. Mal aspectado es signo de estupidez u oligofrenia.

Kirón: una de las criaturas más maravillosas y mistéricas del cosmos, es el auxiliar médico de Júpiter, pero se halla en relación a la capacidad de curación de heridas psíquicas, espirituales o corporales. Es una sabiduría en estado puro que ha elegido a las estrellas del firmamento en lugar de lo que su naturaleza marca, “lo mundano”. Ya hablaremos de él en otro momento.



Juno en la mitología

Juno o Hera, como la conocían los griegos, es la diosa del matrimonio y quien reina junto a Júpiter sobre todo el panteón de Dioses greco-romanos.
Muchas son las historias que podemos contar sobre la madre de los dioses, que van desde el odio a los troyanos (debido a la infidelidad de Júpiter con un joven y bello príncipe troyano – Ganímedes. Pero esta historia será para otro momento), hasta el culto a la maternidad y a la vida misma que ofrecían sus seguidores a través de las celebraciones a la tríada Capitolina (Padre, Madre e Hija)
Los griegos la llamaban “la celosa” Hera, ya que entre los dioses era la que cultivaba más fuertemente este sentimiento, nacido y anclado en las frecuentes aventuras amorosas de su marido Júpiter.
Innegablemente es una potencia femenina pero no es la plena maternidad de Ceres.
De las cuatro diosas de los asteroides, es la más potente y demandante.
Se asocia, dentro del mundo mineral, a las potencias del olivino y del piroxeno, pero que, por motivos esotéricos, no podré desarrollar en este ámbito.


Juno, el asteroide y la astronomía

Juno es un cuerpo celeste que mora en el cinturón de asteroides que está comprendido entre las órbitas de marte y júpiter.
Es un asteroide tipo S, dice la ciencia actual, o sea del tipo silíceo y que posee una cualidad altamente refractante. Es uno de los cuerpos de mayor masa dentro del grupo que compone dicho cinturón. 
Este espacio entre las orbitas de marte y júpiter, que la ciencia llama “cinturón de asteroides” (con la carencia poética que la caracteriza) es responsable de uno de los epifenómenos más controvertido de la astrología: “la Luz Zodiacal”, del que hablaremos en otra oportunidad.


Los cielos hoy

La diosa madre fija su morada en Sagitario el día 6 de noviembre donde permanecerá hasta el 2 de febrero de 2017. 

Este maridaje natural entre la amada Juno y su amado Júpiter (vestido de sagitario) exige libertad y transfiere esa exigencia a todo el zodíaco. Esta libertad impone ciertos condicionantes: poseer una visión unificada de un futuro compartido, un mismo horizonte, y un amor leal que se desarrolle y crezca. 

Tendremos la necesidad de asociarnos a otros con creencias similares, buscando en lo trascendente, ya sea en la religión, en la antropología o en la filosofía para ayudarnos a comprender mejor eso que nosotros mismos somos, eso que se “es”. 

Sagitario dice mucho, necesita hablar, comunicar mientras que Juno escucha y atesora. Para las parejas, sociedades o asociaciones debe darse esta comunicación permanente, de alguien que dice y de un otro que escuche, pero para llegar a buen puerto se requiere que sea recíproco entre las partes, ya que los riesgos de esta aspectación son los celos y la desconfianza. Si el protocolo que impone Juno no se cumple sobreviene la ruptura, el desastre y la calamidad en sus diferentes grados.

Esta unión comenzará con un atípico lecho nupcial: la Luna en Acuario (sólo por unos días) tendremos la necesidad de desprendernos de lo que no consideremos trascendente o perdurable, esto incluye especialmente a la relaciones.

En Resumen

Este fecundo periodo no es expansivo pero nos trae la profundización del amor existente, siempre y cuando se asiente sobre la verdad y el compromiso. Juno es implacable con la traición y la infidelidad, es capaz de desatar tempestades y desastres sobre aquellos a los que cela y sobre los seres que sustentan ese celo. 

Época ideal para viajes románticos, ya que la naturaleza sagitariana se potencia, desbordando sobre todo lo creado, es vida en movimiento que une todo lo vivo y amplifica lo que anida en los corazones. 

Desprendimiento y nuevos rumbos para todo aquello que no se halle en sintonía con este horizonte.

Pasión y Amor para todo aquello con un mismo destino y en un mismo espíritu. 
Gabo Abad. Astrólogo y Futurista